Este invierno se nos ha hecho largo. Ha llovido mucho —más del doble de lo habitual en muchas zonas de España a estas alturas de febrero— y durante semanas el cielo gris parecía no dar tregua. Por eso, cuando hace apenas unos días volvió el sol, la sensación fue casi Asica: más luz, más ganas, más energía.
El invierno invita a recogerse, es verdad. Pero también puede empujarnos, casi sin darnos cuenta, hacia una vida más sedentaria. Y ahí es donde conviene prestar atención. Porque mantener una vida activa en invierno es clave para la salud, especialmente a partir de los 60.